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Dibujo de Figura. Lo que dice la Psicología cuando se omiten partes.

4 octubre, 2017 Ningún comentario

El Dibujo de Figura, más allá de una primera valoración acerca de la técnica, habilidad artística y estética, contiene más información de la que pensamos acerca de la realidad inconsciente de su autor/a. Es lo que revelan diferentes estudios de Psicología Clínica de varios especialistas a lo largo de los últimos años.

Las omisiones reincidentes en el Dibujo de Figura (no hablamos de la posible pereza por construirlas) se han interpretado por diversos expertos como un indicador de evasión de aquellas zonas del cuerpo que producen conflicto.

Vamos por partes.

Omisión de cabezas en el Dibujo de Figura

Esta particularidad, sólo se ha observado en un 3 % de los estudios. Puede esconder alguna anomalía en la esfera emocional o en las relaciones del sujeto con su entorno. Alguien que no quiere dejar ver la cabeza, de sí mismo o de otra persona, puede ocultar problemas de convivencia ya que el rostro representa la apariencia social. Es la parte física que más vemos y recordamos.

Dibujo de Figura sin ojos

Los ojos reflejan, no sólo las vivencias intimas de nuestro ser, sino que son también órganos importantes de comunicación social, a través de los cuales descubrimos afectos, sinceridad o negatividad hacia los demás. Omitir los ojos, es desear un aislamiento, ocultarnos de los demás, no querer mostrar nuestros sentimientos.

Dibujo de Figura sin boca

En general, omitir la boca, órgano de emisión de la palabra, es un indicador de retraimiento, de sentimientos de angustia o de impotencia frente al entorno. Este modo de reaccionar genera resentimientos internos, inseguridad y falta de confianza en sí mismo. Evitar el dibujo de la boca adjudica sumisión y dependencia o dominio sobre la figura representada.

Omisión de nariz en el Dibujo de Figura

Puede indicar la dificultad del sujeto para afirmar su personalidad y rechazar las presiones externas. Como en el caso anterior, es también un signo de retraimiento, de ansiedad, de timidez o de inoportunidad (el sujeto teme estorbar la concentración o intimidad de otros y se abstiene por temor a que los demás piensen que “quiere meter la nariz en los asuntos ajenos)

La omisión de las extremidades

Puede ser una señal de desadaptación social o de ansiedad por todo lo que se realiza con manos y pies. Un intento para no dejarse ver, para evitar la presión de los que nos rodean y una forma de huida de personas dominantes o realidades molestas  acerca del propio cuerpo a las que no se puede hacer frente.

 

 

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